Sistema de inventario para salones de belleza
Islorbit cubre la mitad de producto de un salón: el tinte, el shampoo, la keratina y los tratamientos que compras, y lo que revendes en el mostrador. Lleva cuánto tienes, cuánto te costó y cuánto dejas en cada venta.
No es una agenda de citas. No hay calendario, ni servicios, ni comisiones por estilista, ni recordatorios a la clienta. Si eso es lo que buscas, esta no es la herramienta y preferimos ahorrarte la prueba.

El producto que se va sin pasar por la caja
En una tienda, cada cosa que sale del estante pasa por una venta. En un salón no: el tinte se aplica, el tratamiento se usa, y el frasco se vacía sin que nadie lo registre. Al final del mes falta producto y nadie sabe si se aplicó, se derramó o se fue en la cartera de alguien.
Lo que hace Islorbit con eso es concreto y tiene un límite igual de concreto. Puedes registrar la salida como un ajuste de inventario con su motivo, y queda en el kardex con cuánto había antes y cuánto quedó. Pero el conteo es por frasco, no por mililitro: el stock se lleva en unidades enteras, así que un litro de tinte del que llevas aplicada la mitad sigue contando como un frasco hasta que lo des de baja.

La reventa del mostrador sí encaja entera
La clienta que sale con el shampoo que le gustó es una venta normal: se cobra en el punto de venta, descuenta stock, calcula el ITBIS y genera su factura. Ahí el sistema hace todo lo que hace en una tienda.
Y ahí también aparece el dato que un salón rara vez tiene medido: cuánto deja de verdad esa reventa. El costo de cada producto se recalcula en cada compra, así que el reporte de margen compara tu precio de mostrador contra lo que te costó la última vez, no contra lo que te costaba el año pasado. Ese reporte entra a partir del plan Medium.
La otra mitad de tu salón queda fuera
Las citas, los servicios, el tiempo de cada estilista y sus comisiones no viven aquí y no están previstos a corto plazo. Un salón que use Islorbit va a seguir llevando su agenda donde la lleve hoy.
Media herramienta bien hecha vale más que una entera prometida. Cuando exista la otra mitad, lo diremos aquí.
Carga tus tintes y mira qué te queda
Catorce días de prueba, sin tarjeta y sin visita de vendedor. Si al cuarto día ves que no es para ti, no hay nada que cancelar.